Campo de recreación en tierra y mar
Ciento veinte islas conforman un verdadero collar de perlas, las Ábaco; islas que hasta hoy son un paraíso deshabitado, lleno de playas, cayos e islotes. Las Islas Abaco son el escenario perfecto para la vela, si bien son mucho más que eso. Por ejemplo, Marsh Harbour, de la isla de Gran Ábaco, es la ajetreada capital de esta cadena de islas; dicha capital y Cayo Treasure cuentan con una original variedad de hoteles familiares, chalés, estupendos restaurantes y animados locales de ocio nocturno.
Pueblos de ensueño
En torno a estos dos prósperos núcleos, en los cayos periféricos, se encuentran pueblos de ensueño con casas de madera de colores blanco y pastel. En cayo Elbow, a tan solo 20 minutos en taxi acuático desde Marsh Harbour, podrá descubrir Hope Town, una ciudad encantadora con estilo de Nueva Inglaterra situada en un puerto casi sin salida al mar, dominado por un faro de rayas de colores sumamente fotogénico. Con un estilo similar, Cayo Green Turtle es otro lugar de obligada visita de las Ábacos. Las islas de esta cadena tienen renombre por sus asombrosos paisajes y atracciones.
El paraíso de la vela
Los puertos deportivos abundan entre los cayos, y muchos albergan magníficos yates de lujo. La pesca y el buceo también son actividades comunes que pueden practicarse en las islas Ábaco. La pesca de altura normalmente se practica frente a los cayos Ábaco, en los cuales la caída desde el arrecife al Atlántico es pronunciada. Las zonas pantanosas poco profundas que se encuentran al oeste de Gran Ábaco resultan ideales para los pescadores de pez ratón o ‘bonefishermen’. Profundas paredes, arrecifes y multitud de barcos hundidos constituyen un territorio excelente para el buceo en torno a las Ábaco. Las islas cuentan con varios operadores de actividades de buceo, como el Centro de buceo de Brendal (Brendal’s Dive Centre) de Cayo Green Turtle, cuyas ensaladas de lambí y sus vistas de delfines en mar abierto son tan legendarios como su experiencia en el buceo.
Inexploradas hasta tiempos recientes.
Si se comparan con sus vecinas má s conocidas Eleuthera, Exuma y Nassau, las Ábaco y las islas circundantes permanecieron en gran medida sin explorar hasta finales del siglo XVIII, cuando la población no india comenzó a aumentar en este pequeño archipiélago.




















